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    [Artículo] Un abrazo para la historia

    Por: Pablo Peralta M.

    Un medio impreso tituló en su portada que los dos generales se darían esa jornada —el 8 de febrero de 1975— un abrazo amistoso. Ese gesto, ocurrido en una localidad fronteriza entre Bolivia y Chile, selló para la historia lo que es considerado uno de los procesos de negociación que más acercó a Bolivia al Pacífico. Quedó para la posteridad como el “Abrazo de Charaña”.

    Llama la atención que una de las crónicas del día del rotativo Presencia indicara que “ninguno de los pobladores” de ese “desolado pueblo”, situado a 4.089 metros sobre el nivel del mar, “parece concederle importancia a la reunión entre Hugo Banzer y Augusto Pinochet”.

    En el texto se señala que esa localidad es apenas un caserío de adobe y paja, de mil habitantes, barrido por el viento, “alineado a un lado y otro de la línea férrea”, sin luz eléctrica, agua potable ni teléfono». «Sólo el telégrafo liga el poblado con el mundo exterior, principalmente con La Paz”.

    Precisamente, ese fue el lugar acordado para el abrazo que se dieron los mandatarios de facto de Bolivia y de Chile. Hay diplomáticos que coinciden en que, debido a los alcances que logró ese proceso, Charaña es una base para futuras tratativas, porque, entre otros factores, La Moneda ofreció de manera formal una solución concreta.

    En su columna de la fecha, “Noticia de perfil”, el emblemático Paulovich se dirige a su estilo a Pinochet y le remarca el nivel que alcanzaría el encuentro en Charaña: “Lo importante es acercarse y conversar. Lo importante es abrir un diálogo entre Chile y Bolivia al nivel más alto y no creo que pueda haber una reunión en la cumbre, o una reunión cimera más alta en el mundo, que una entrevista presidencial a cuatro mil metros de altura. De esa manera, hablarán ustedes, negociarán ustedes, frente a frente, cara a cara, General a General, Presidente a Presidente, sin máscaras (pese a estar en las visperas del C Carnaval) y ni si quiera de oxigeno, pese a encontrarse a semejante altura sobre el nivel del mar”.

    En agosto de 1975, diplomáticos bolivianos entregaron a sus pares chilenos una propuesta formal de negociación. La respuesta de La Moneda data del 19 de diciembre de ese año, en la que las autoridades chilenas expresaron, entre otros detalles, su disposición a negociar una franja de territorio al norte de Arica, pero a través de un canje de territorios.

    Sin embargo, la consulta de Chile a Perú, en atención a lo estipulado en el protocolo del Tratado de 1929, entrampó el proceso, dado que Perú realizó una contrapropuesta que fue descartada.

    Pese a los esfuerzos de Bolivia para encaminar la negociación, no se logró el objetivo. El 17 de marzo de 1978, el Ejecutivo rompió relaciones con Chile. “El Gobierno de Chile ha abandonado el compromiso esencial que explica históricamente la reapertura del diálogo”, dice parte del comunicado oficial que selló la ruptura de relaciones. Cuán lejos quedaba el titular de apertura de aquel medio impreso citado, del 8 de febrero de 1975: “Banzer y Pinochet se darán hoy ‘abrazo de la amistad’”.
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    P.D. Walter Guevara Arze, en Radiografía de la negociación con Chile, recuerda la frase que pronunció el entonces canciller Patricio Carvajal: «Chile no vende ni regala territorios». El exmandatario señala que esa “breve frase (…) ha traído a la conciencia del pueblo de Bolivia un fracaso que era inevitable desde el primer día”.

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