Por: Rodrigo Villegas
Las almas llegan, caen. Nos visitan. Al menos para los que eligen creer en ello. Las familias que arman las mesas, los altares con los alimentos y recuerdos más preciados de los que ya no están, de los que murieron, y regresan al mundo terrenal en esta fecha, Todos Santos. Mañana lunes el Cementerio General se desbordará. Los muertos volverán a su lugar, serán despedidos. Hoy, por el contrario, son recibidos.
Tal vez por eso el aire de la noche es diferente. El del día. Pesa un poco más. El sol ha regresado con fuerza tras las semanas en el frío, en la lluvia persistente del lunes y martes. El sábado se hace pan en el patio, al calor de los amigos y amigas que conversan, que cuentan su pasado, lo que quieren hacer en el futuro. La tarde se esfuma como un animal asustado, entre risas y abrazos.
A veces la vida es muy bonita, piensas. Bonita.
Duermes, aunque antes revisas tu celular unos minutos. Te cercioras de la información más próxima, las noticias de las últimas horas. El mundo no se ha detenido por ti. No lo hace por nadie. Te fijas en el titular que cuenta el cierre de Manaco, esa empresa nacional reconocida por sus calzados. A la vez, te fijas en el último decreto del presidente Rodrigo Paz, que dicta emergencia nacional por las sequías y posibles efectos medioambientales que provocará el fenómeno climático de El Niño.
Recuerdas que ya es un año de la gestión de Paz, que fue coronado como presidente en el noviembre pasado. 365 días en los que el país ha sufrido cambios, no muchos, pero resaltados por la crisis económica, que hasta el momento no se ha podido contener. El pan, por ejemplo, ya se vende a Bs 1 en todas partes. Cada vez es más difícil vivir, aguantar.
Los bloqueos, los de los más de cincuenta días, el estado de excepción, los audios de Fernando Cerimedo, el asesor político argentino actualmente apresado en la cárcel de Chonchocoro, las viajes a Estados Unidos para poner a Bolivia dentro del Escudo de las Américas, impulsado por Donald Trump, los decretos, el rechazo a Edmand Lara, el vicepresidente que fue determinante para que Paz ganara el mandato nacional… Ya se fue el primer año, quedan cuatro más. Aunque nunca se sabe…
Eliges, mejor, dejar atrás la agenda informativa, darte un respiro. Despiertas, desayunas papaya con yogur, té de piña con una empanada. Ves por la televisión un concierto de los Babasónicos. Lo ven. Hablas de viajes, de lo que esperas para las semanas venideras. Hablan.
Lees, cuando te sientes mejor, Nocturnos, un libro de cuentos de Kazuo Ishiguro, uno de tus autores favoritos. Son relatos de música, de nostalgia, del paso del tiempo. Hay mucha elegancia en el estilo del escritor británico. Tu favorito es El cantante melódico.
Así se van tus días, con la locura y fuerza de las últimas semanas. Octubre fue la intensidad absoluta. ¿Qué te espera para noviembre?, te preguntas.
Mientras tanto las almas saborean los preparados que les han cocinado sus amados, los que han desempolvado sus mejores fotografías para demostrarles que no los han olvidado. Que eso nunca pasará.


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