Por: Pablo Peralta M.
En los años 20, Bolivia apeló a la Sociedad de las Naciones con la mira puesta en encontrar una solución al tema marítimo. Una delegación de personalidades acudió a ese organismo en busca de una salida a la demanda.
Ocurrió entre 1920 y 1921. La delegación nacional estaba conformada por Franz Tamayo, el ministro Florián Zambrana y Félix Avelino Aramayo, uno de los denominados “barones del estaño”.
La familia Tamayo, concretamente su nieto Gracián Bascopé Tamayo, rescató de sus archivos documentos del poeta y pensador sobre la misión boliviana que asistió a la Sociedad de las Naciones, en Ginebra.
Entre los documentos que atesora Bascopé Tamayo hay una copia del informe de la misión, fechado el 4 de marzo de 1921, que Tamayo presentó a la Cancillería. En ese texto, da cuenta de la “conducta chilena” en ese organismo internacional.
“La delegación chilena a fin de ganar el mayor campo y simpatía posibles para su causa no rehusó descender a ciertos pequeños procedimientos, privados e insignificantes, y que el decoro me manda callar”. Luego, aclara: “Las relaciones entre nuestra delegación y la chilena fueron absolutamente protocolares”.
La Sociedad de las Naciones, también conocida como Liga de las Naciones, fue una instancia que antecedió a la Organización de las Naciones Unidas. Fue creada en 1919, tras la firma del Tratado de Versalles, y es considerada el primer organismo internacional que intentó agrupar a los países del mundo e impulsar la paz tras la Primera Guerra Mundial. A esa instancia acudió la misión boliviana en busca de la revisión del Tratado de 1904.
Entre el legajo también figuran informes e instrucciones. Uno de los documentos lleva la siguiente referencia: “Instrucciones a los señores delegados ante la Asamblea de la Liga de las Naciones que debe reunirse en Ginebra el 15 de noviembre de 1920”.
También hay un informe de la delegación dirigido a la Cancillería, fechado el 25 de noviembre de 1920, cuyo propósito es dar a conocer el panorama que se presentaba en ese organismo.
“En momento en que los delegados bolivianos tramitan la demanda boliviana de revisión del tratado con Chile ante la Asamblea, será útil que Cancillería sea informada de la verdadera situación en que dicha asamblea se desenvuelve, de las fuerzas que la mueven, de los obstáculos que la debilitan o perturban…”, se lee en el documento.
Bolivia presentó formalmente el caso ante la Asamblea en 1921. Entonces, esa instancia nombró una comisión para analizar la demanda. No obstante, la resolución determinó, entre otros aspectos, que “la demanda de Bolivia, tal como fue presentada es inadmisible” y que “la Asamblea de la Sociedad de Naciones no puede por sí misma modificar ningún tratado”.
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P. D. Entre los documentos que atesora el nieto de Tamayo también se conserva la correspondencia que su abuelo sostuvo con el escritor Augusto Céspedes e incluso con Fernando Díez de Medina, autor de Hechicero del Ande, libro que provocó una respuesta del poeta.


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