Por: Rodrigo Villegas
1. Anochece, te acuestas en tu cama, agotado por una semana de trabajo intenso, de más de cuarenta horas acumuladas de taipeo, de recibir y procesar información, de publicarla. Te internas en tus sábanas, haces lo posible para calentar tus pies fríos y ves un poco de televisión, algunos resúmenes de partidos de fútbol del día que no pudiste ver completos y uno que otro clip de política nacional, de historia universal o del Tilcayo, el felino recientemente descubierto en Bolivia y que es tendencia mundial. En eso, ya a poco de cerrar los ojos por el cansancio, revisas una vez más tu celular, del que aún no has desconectado el WiFi. Te topas de lleno con la noticia, la que el Gobierno lanza luego de las 23.00 horas: se levanta la subvención total del diésel en el país. Subes como puedes la noticia y, con los ojos rojos, golpeados por la luz de la pantalla del celular, duermes. Lo haces mal. Al igual, seguramente, que la gran mayoría de los bolivianos.
2. Despiertas en sábado. Estás de turno otra vez, recuerdas. Eres Sísifo, piensas, así se van tus semanas, en la misma rutina. Lo único que mueve un poco esa dinámica son los partidos de fútbol que juegas y los que ves por la televisión. También son las películas que ves (Tres anuncios para un crimen, de Martin McDonagh, y Colombus, de Kogonada, entre otros) y las series (DTF San Luis, que es maravillosa). Obviamente el sitial más alto lo ocupan los libros que lees: Catedral, de Raymond Carver, y Los enamoramientos, de Javier Marías. Los relees luego de algunos años. Lo haces para descubrir qué tanto has cambiado, cómo percibes ahora esas historias, ese lenguaje. Es como si te reflejaras en las aguas de un estanque. El movimiento del agua te indica cómo estás, si el tiempo ha hecho mella en ti.
3. Monitoreas, revisas las principales noticias del día. Obviamente la mayoría incide en el impacto del levantamiento de la subvención del diésel (que muchos denominan como “dieselazo”), que ahora está a casi Bs 18. Es decir, ha duplicado su precio. “Es necesario, ahora se terminará con el contrabando de este combustible, ahora habrá dinero para obras, para escuelas, para hospitales y carreteras”, indica el presidente Rodrigo Paz, quien ha dado la noticia bomba la pasada noche del viernes, mientras llovía a cántaros en La Paz. Algunos políticos lo respaldan, pero otros dirigentes y ante todo choferes lo critican, rechazan esta normativa. Anuncian ampliados y movilizaciones a pesar del estado de excepción, que ha sido extendido la semana pasada por otros noventa días más. “Saldremos a las calles”, aseguran los sectores más afectados por esta medida económica. Subes, subes todo lo que puedes.
4. Sin embargo, en La Paz gran parte de la población está todavía adormecida por la entrada folclórica universitaria, que se lleva a cabo desde horas de la mañana y culmina muy de noche. Cientos de bailarines pasan por las avenidas del centro paceño y hacen gala de sus semanas de práctica, en las frías noches de la hoyada. Beben, por supuesto, lo hacen hasta perder la conciencia. Muchos, no todos. Beben para ser felices, beben para olvidar sus problemas. Beben para sentirse mejor. Al menos eso te dice un amigo que baila caporales ahí, a pesar de que ha salido hace años de su carrera. De ser mayor que tú. La cuestión es divertirse, recalca, luego vendrán las tristezas, las preocupaciones. No se lo discutes.
5. Se hace de noche y las noticias siguen saliendo a cuentagotas. El Gobierno ha sido muy estratégico al sacar este anuncio del diésel un viernes por la noche, piensas, con una fiesta de por medio en sábado. Espera, seguramente, a que la gente acepte la nueva norma como si nada, que las cosas se queden en un breve reclamo y ya. “Son las condiciones del préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI)”, ha revelado hace unas semanas el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, la del progresivo levantamiento de las subvenciones, aunque luego se desdijo. La Asamblea Legislativa aprobó este crédito la semana pasada en tiempo récord, con una sesión veloz en la Cámara de Diputados y otra aún más rápida en la de Senadores. Así se consolida esta decisión “fundamental para el país”, como sale a declarar el vocero presidencial, José Luis Gálvez, quien admite que generará inflación. Es así: a pocas horas del anuncio ya las empresas de transporte interdepartamental han casi duplicado el costo de los pasajes. Si viajar hasta Santa Cruz te salía unos Bs 200, ahora ronda por los Bs 400. La población, los que no están bailando en la entrada, se vuelcan a los mercados populares. Entienden que la siguiente semana el costo de varios alimentos se verá afectado.
6. ¿Qué van a hacer las familias más desfavorecidas, las que ya estaban sufriendo por la crisis?, te pregunta una amiga que trabaja en las zonas rurales, donde ha conocido, te cuenta, varias madres que la luchaban día a día para conseguir el pan diario a sus hijos y que ahora le costará mucho más. Antes que puedas responderle revisas, una vez más, las noticias del día. La Central Obrera Boliviana (COB) anuncia un ampliado nacional para definir “las medidas de lucha” en contra de este incremento en el costo del diésel; las federaciones del Trópico de Cochabamba aseguran movilizaciones a partir de este lunes. Microempresarios de El Alto alertan con lo mismo, mientras que varios sectores del país se aprestan a salir, a marchar y bloquear seguramente a pesar del estado de excepción vigente. Te recorre un escozor molesto por el cuerpo, piensas en los conflictos venideros, en todo lo que parece venírsele encima al país. Sabes que refugiarte en los libros, las películas y el fútbol no te servirá de nada esta vez. Que deberás, seguramente, tomar una postura más clara. Que el dolor de la gente, de tu gente, es el tuyo, o por lo menos debería serlo. Que el hambre no resiste al tiempo. Reflexionas lo que puedes y te sumerges una vez más en las noticias, las noticias, las noticias; recuerdas que sigues de turno este domingo, que solo podrás descansar el siguiente fin de semana. Trabajas, trabajas, trabajas.



