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    [Artículo] El descarte del año 85

    Por: Pablo Peralta M.

    Frente a su director de campaña, Víctor Paz Estenssoro rechazó la posibilidad de que Gonzalo Sánchez de Lozada fuera su acompañante de fórmula. Corría 1985 y el jefe del partido rosado competía por la Presidencia con el fin de retornar al Palacio Quemado. “No, no no… Ni hablar”, dijo en referencia a aquel dirigente del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

    Su argumentación se centraba en que el partido emenerrista había encabezado la Revolución Nacional contra la gran minería y que, si le ocurría algo que lo alejara del poder, sus detractores tendrían argumentos para afirmar que el proceso revolucionario de 1952 había sufrido una involución histórica que culminaba con la entrega del poder al representante de la nueva oligarquía minera.

    “Sánchez de Lozada no es un minero mediano, es el más grande”, le dijo Paz Estenssoro a su director de campaña, Eduardo Ascarrunz, quien relata ese episodio en “La palabra de Paz: Un hombre, un siglo”, publicado en 2008. El autor, entre otros pormenores, revela además que Goni era una de las poquísimas personas a las que nunca oyó decirle “Jefe” para referirse a Paz Estenssoro.

    La definición del acompañante de fórmula era la principal inquietud de la dirigencia del partido en abril de ese año. Con Sánchez de Lozada descartado, quedaban otros potenciales postulantes. Incluso figuraba entre las posibilidades un sobrino de Paz Estenssoro, quien tenía un gran parecido físico con su tío, pero el líder del MNR también lo descartó. Mencionó que, si iba con él, al mes tendría que “deportarlo”, como sucedió con Juan Lechín.

    La mayoría de la cúpula del MNR, según el relato de Ascarrunz, no quería que eligiera a Julio Garret Ayllón. Uno de los altos dirigentes del partido que se acercó a Ascarrunz, en busca de que disuadiera a Paz Estenssoro de elegir a Garret, fue Guillermo Bedregal, quien le dijo que tenía una gran responsabilidad no solo ante el partido, sino también ante el país, para evitar que aquello se consumara. En la conversación que sostuvieron, Bedregal le manifestó, además, que Paz Estenssoro “suele equivocarse en los momentos más graves”.

    Sin embargo, pese a la oposición, Paz Estenssoro se decantó por Garret como acompañante de fórmula. El autor estima que en el líder del partido rosado pesó una mirada sobre una eventual gestión de gobierno, por lo que se inclinó por un hombre de leyes, un político hábil y experimentado en materia parlamentaria.

    “El tiempo le iba a dar la razón al jefe movimientista: el rol del Dr. Garret Ayllón a la cabeza del congreso fue una eficacia incuestionable y vital para garantizar la gobernabilidad y una legislatura facilitadora de la gestión ejecutiva”, señala Ascarrunz.

    Llama la atención que Goni, el postulante descartado para la Vicepresidencia en 1985, sería después presidente del Senado, coordinador del grupo de trabajo que redactó el Decreto Supremo 21060 y quien acabaría heredando la conducción del MNR tras el retiro de Paz Estenssoro.

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    P.D. En 2014, en una entrevista sobre el proceso electoral, Eduardo Ascarrunz reflexionó sobre la incidencia de la guerra sucia en las campañas. “Quién hace eso está empañando lo que debería ser una fiesta (…). Quien apela a la guerra sucia, al insulto, se declara como una persona que no tiene un programa ni una propuesta, que es incapaz de convertirse -en el caso de la oposición- en una auténtica alternativa al modelo de Gobierno”, expresó.

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