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    [Artículo] El bufete de Walter y Víctor

    Por: Pablo Peralta M.

    Mientras estallaba un escándalo financiero familiar en Oruro, un estudiante boliviano cursaba sus materias de Ingeniería en La Plata, Argentina, a cientos de kilómetros del suelo nacional, sin saber que se avecinaba un cambio brusco en su vida. Su padre, gerente local de un banco, terminó perdiendo su dinero y parte de los recursos de la entidad financiera en la bolsa de Valparaíso, Chile.

    El universitario, que se llamaba Víctor Paz Estenssoro, tuvo que hacer maletas, suspender sus estudios y retornar al territorio nacional. No pudo volver a La Plata para continuar sus clases porque ya no había dinero para sostener sus estudios en esa ciudad argentina.

    Años después, Walter Guevara Arze, quien lo conoció desde la época en que, siendo ya abogado, comenzó a trabajar en el Ministerio de Hacienda e Industria, relató el episodio en el libro «Fragmentos de Memoria», editado por Mariano Baptista Gumucio en 2002.

    Walter llegó a ser cercano a Víctor; incluso entablaron una amistad y compartieron un bufete ubicado en el edificio Iglesias, en la calle Ingavi de La Paz. Además, ambos impartían cátedra en la universidad al mismo tiempo.

    Su despacho, especializado en demandas civiles, administrativas y mineras, llegó a tener publicidad en la prensa de la época. La Vicepresidencia guarda en su hemeroteca ejemplares del emblemático periódico La Calle, hoy desaparecido. En las ediciones de febrero de 1942, entre sus avisos, llama la atención uno en el que los abogados Walter y Víctor ofrecen sus servicios.

    Ese mismo año, meses después, concretamente en junio de 1942, se fundó el Movimiento Nacionalista Revolucionario, el partido que lideró la Revolución de Abril de 1952. Sin embargo, las vidas de Walter y Víctor no se limitaron a la cercanía ni al ámbito de la militancia. Fue tal la trayectoria que recorrieron que incluso fueron adversarios políticos.

    Ambos llegaron a ser presidentes de Bolivia por distintas sendas. En los años 60, cuando ocurrió el quiebre de su relación, en medio de disputas por la candidatura del partido, Walter publicó un folleto con una pluma encendida, en el que se preguntó cuál era la acción revolucionaria de Víctor. “No sufrió jamás un vejamen, un confinamiento, una prisión. No empuñó nunca un fusil. No conoció la clandestinidad ni sus angustias (…). Otros fueron los perseguidos, confinados y encarcelado (…). Paz Estenssoro no hizo más que montar el caballo ganador”, se respondió.

    Cuando Víctor Paz Estenssoro regresó de Argentina, la vicisitud que golpeó a su familia ya había alterado para siempre el curso de su vida. Según el relato de Walter Guevara Arze, su padre tuvo que hacer frente a un juicio por estafa, proceso que habría concluido con una condena, aunque no sabe si llegó a pisar la cárcel. Si ese episodio que envolvió a su progenitor no hubiera ocurrido, quizá habría terminado sus estudios en La Plata y seguido una vida profesional por esa dirección. Entonces, otra habría sido la historia, y Walter y Víctor no habría compartido nunca el bufete de la Ingavi.

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    P.D. En la última morada donde vivió, en Tarija, el líder histórico solía recibir visitas de distintas personas. Hay varios relatos de quienes pasaron por la casa del caudillo. Una de los que más llama la atención es aquel en el que se el visitante vio que el político que había liderado la Revolución del 52 y la Nueva Política Económica de los 80 solía fotografiar nubes.

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