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    [Artículo] «La fábula de Tumusla»

    Por: Pablo Peralta M.

    El general no contendió la batalla final; murió en un motín, en Tumusla (Potosí). Lideraba el último reducto español en la región, donde la ola independentista había prevalecido. Llegó a querer hablarle a Bolívar “de igual a igual” e intentó atentar contra la vida de Sucre, cuando este ya estaba en suelo hoy boliviano. No hubo una batalla, sino un asesinato.

    Esa es la tesis que sustenta el diplomático de carrera Hernando Armaza Pérez del Castillo en su libro Independencia y Libertad: La tenaz lucha por pertenecernos y ser dueños de nuestro destino, en el que llega a referirse a ese episodio como “La fabula de Tumusla” y no como una batalla.

    ¿Quién es el general español? Su nombre era Pedro Antonio de Olañeta (tío de Casimiro Olañeta). ¿Qué dice sobre ese pasaje el autor? “La verdad histórica en este punto es que el general Pedro Antonio de Olañeta fue asesinado con el único balazo que le dispararon segándole la vida (1 de abril de 1825)”.

    Primeros meses de 1825. Las tropas de Olañeta están mermadas. Atrás quedan los más de 2.000 hombres que alguna vez conformaron su ejército. Cuando llega el momento, quedan aproximadamente dos centenas. El resto se dispersó o se enroló en el Ejército de los Libertadores, que ingresó al territorio que ahora es Bolivia y se dirigió a su encuentro.

    Las razones del desenlace fatal están relacionadas con el atentado que había fraguado Olañeta contra Sucre, al disponer su muerte con una mezcla de opio y arsénico. El venezolano descubrió el plan y ordenó la muerte del realista. Nuestro autor indica que seguramente lo hizo con el propósito de que se amedrentara y terminara por rendirse, pero hubo quienes le tomaron la palabra para consumarlo y conseguir la recompensa que ofreció (las propiedades del propio general español).

    En los hechos, con el atentado contra Sucre, Olañeta suprimió la última posibilidad de capitular y ser asimilado al Ejército libertador, dice el autor.

    Entre los argumentos que cita para sustentar que Tumusla no fue una batalla está un informe del jefe de Estado Mayor Francisco B. O’Connor, fechado en Potosí el 9 de abril de 1825, en el que se hace un “Resumen del ejército español derrotado, disperso, prisionero y pasado al ejército libertador desde Ayacucho hasta Potosí”, que consigna también al “Ejército del general Olañeta”. Nuestro autor asegura que en ese informe no figuran, absolutamente, los muertos, heridos y prisioneros que debió dejar necesariamente la batalla de Tumusla de haberse producido.

    ¿Por qué? Armaza Pérez del Castillo indica que los Libertadores, y en especial Sucre, se dieron cuenta de que “era conveniente alentar” que fuese ese inventado hecho de armas el que culminó la independencia de la naciente república, en su propio espacio territorial, y no en una batalla que se libró en Perú (Ayacucho).

    “Dando al pueblo esa historia novelada con final glorioso se trataba de desviar por otros causes, o adormecer, la corriente nacionalista que se traducía en ese: liberarse de sus propios Libertadores”, afirma el autor.

    Y concluye: “Esta es la verdad histórica: fue la gloriosa batalla de Ayacucho la que libertó al Perú y al Alto Perú, aunque los términos de la capitulación no comprendían al Alto Perú”.

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    P.D. Un pasaje llamativo que cita Armaza Pérez del Castillo es la biografía en la que se indica que “estando el general Sucre en las inmediaciones de Potosí, se supo el motín de Tumusla (1 de abril) y la muerte del general Olañeta. Así es cuando hizo su entrada en Potosí, la emancipación del alto Perú estaba terminada sin que las fuerzas auxiliares hubieran dado un solo tiro”.

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