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    [Artículo] La trama del pacto

    Por: Pablo Peralta M.

    Mientras el país atravesaba el proceso postelectoral de 1997, un presidente buscaba, tras bambalinas, un acuerdo por temor a que el siguiente gobierno le instaurara un caso de corte. Lejos de la mirada pública, se tejió un pacto del que no se escribió, pero que tuvo incidencia en el devenir de Bolivia.

    Quien narra la trama del acuerdo clandestino es Antonio Araníbar en su libro “La política como opción de vida” (2021). En esa publicación, lo denomina como “el pacto tripartito de la indignidad”.

    Toño, como le llamaban, fue cofundador no solo del MIR sino también del Movimiento Bolivia Libre (MBL), y durante el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997) se desempeñó como canciller.

    Con base en informantes clave, el político cuenta que el acuerdo lo sellaron Goni y Hugo Banzer e involucraba de forma directa a Jaime Paz, líder del MIR. Se consumó tras el triunfo del general en las elecciones de 1997.

    Todo comenzó cuando Goni, entonces presidente saliente, percibió que buscarían hundirlo con un juicio de responsabilidades tras su salida del poder. Para evitar que se materializara esa posibilidad, trabajó una alianza con sus adversarios que incluyó el envío de un operador a Washington para que Estados Unidos convenciera a Banzer de que debía aliarse con el partido rosado.

    Entonces, si un candidato no lograba ser electo por mayoría absoluta de votos, el Congreso definía al presidente. El argumento para disuadir al general, con el fin de que se abriera al pacto, era que el MIR estaba observado por Estados Unidos por los “narco vínculos”. Sin embargo, pese a todo, Banzer no aceptó.

    El autor sostiene que, ante ese panorama, la lógica apuntaba a realizar un cambalache, lo que implicaba permitir a Banzer la alianza con el MIR, salvar a Goni del eventual caso de corte, pero todo ello a condición de la erradicación.

    “El acuerdo asumió los siguientes puntos: uno, Banzer sería elegido presidente por el congreso en alianza con el MIR; dos, se levantaría cualquier veto contra el MIR; y tres, se protegería a Sánchez de Lozada de cualquier juicio de responsabilidades”.

    Araníbar afirma que la ironía de ese pacto es que, de ahí en adelante, la Embajada de EEUU sería cada vez más inflexible y que Goni experimentaría esa postura cuando fue reelegido en 2002, cuando esa legación se negó a ayudarlo en los conflictos del Chapare (Cochabamba). En sus seis primeros meses de gestión —rememora—, Goni no hizo otra cosa que negociar con Evo Morales.

    “Si Goni no se casaba con Jaime y Banzer, posiblemente los gringos hubiesen sido condescendientes con él en su segundo mandato, apoyándolo con los recursos que fue a solicitar. El impuestazo de febrero de 2003 es resultado del ‘Pacto de la Indignidad’. Lo que los gringos le dijeron es: ¿Cómo nos vienes a pedir más dinero? Te hemos ayudado, hemos impedido que Banzer y Jaime te juzguen, pero a cambio de que juntos, ustedes tres, erradiquen. Esa es tu misión: erradicar. No nos pidas plata para otra cosa”.

    El autor sostiene que esa es la síntesis que devela cómo un acuerdo “tan indigno” entre esos tres políticos tuvo repercusiones tan inmensas sobre el destino del país: “La rebelión de febrero a causa del cobro de un impuesto no hubiese tenido lugar y octubre, sin dudas, hubiese sido diferente”.

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    P.D. Tras el rompimiento que se produjo en el MIR, Araníbar, junto a otros cuadros, decidió fundar el MBL. En 1988, ese partido publicó «Un camino nuevo para Bolivia», una selección de sus documentos partidarios. En uno de ellos, reafirman su adhesión al proceso democrático y hacen una promesa: “En ningún momento le restaremos concurso y continuaremos firmes en su defensa”. Araníbar, quien falleció en los últimos días, formaba parte de ese grupo de políticos.

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