Por: Pablo Peralta M.
Aquella noche, el secretario general de la OEA se fue a dormir a las 23:00. Era el 9 de noviembre de 2019. Entonces se encontraba en Bahamas, adonde había viajado para sobrevolar las zonas afectadas por un huracán. Las llamadas desde Bolivia no lo despertaron porque siempre mantenía en silencio su celular. Antes de acostarse, había dado la orden que terminó cambiando la historia: “publiquen el informe”.
Se trataba del reporte preliminar de la auditoría que realizó ese organismo internacional a las elecciones del 20 de octubre de 2019, en las que el entonces mandatario Evo Morales buscaba la reelección. La conclusión fue que el equipo auditor no validó los resultados y recomendó un nuevo proceso electoral. El domingo 10 de noviembre, Morales renunció al poder y, un día después, salió al exilio.
Años atrás, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, había sido crítico con Morales cuando este fue “habilitado” para ser candidato, pese al resultado del referendo del 21F de 2016, que le negó la posibilidad de ir a la reelección. En los años que siguieron, le pidió que respetara la decisión de las urnas y hasta llegó a cuestionar el fallo constitucional que le abrió la senda para que estuviera en la papeleta.
Por eso llamó la atención que, en mayo de 2019, cuatro meses antes de los comicios, durante su visita a Bolivia, avalara la repostulación de Morales. En esa llegada, no obstante, al mando de la OEA, Almagro firmó el acuerdo con el entonces gobierno para el envío de la misión electoral que arribaría a Bolivia para las elecciones de ese año.
“La OEA tenía que estar en la elección en Bolivia. Si no estábamos en la elección en Bolivia… [niega con la cabeza y hace silencio] se iba a complicar mucho. Se iba a complicar muchísimo, muchísimo, muchísimo. Lo íbamos a estar corriendo de atrás todo el tiempo. Si se robaba la elección, si había fraude electoral… [tira la lapicera al escritorio]”.
Los pasajes de aquel episodio forman parte del libro “Luis Almagro: No pide perdón”, escrito por los autores Martín Natalevich y Gonzalo Ferreira y publicado en 2020.
Fue en septiembre de 2018 cuando comenzaron las negociaciones entre Almagro y Morales “para las elecciones” de 2019. Las condiciones que citó Almagro en ese libro fueron las siguientes, según su versión: “Tenés que invitarnos para observar. No podés matar a nadie en una manifestación, en ninguna protesta. No podés meter un solo preso político ni inhabilitarme ningún candidato. Y no podés robarte ni un voto. Esas son las tres condiciones mías”.
Por eso, cuando firmaron el acuerdo en un salón de la Casa Grande del Pueblo, Almagro abrió dos posibilidades (Morales ganaba legítimamente o triunfaba la oposición) y cerró una (“Se robaba la elección). Almagro hacía su análisis sobre la base de los resultados del 21F y estaba seguro de que era inminente una derrota en el balotaje.
“Evo sabía que perdía en segunda vuelta y por eso hace esa movida absolutamente destemplada [de querer] quedarse con todo en primera vuelta, un disparate total. Pero yo tenía que tener esa posibilidad de evitar eso, si pasaba. La lógica era la segunda”.
La noche previa a la renuncia de Morales, si bien había dado la orden de publicar el informe preliminar de auditoría, Almagro pidió a su equipo comunicarse con el Gobierno de Bolivia para informarle sobre la publicación. Cuando desde Bolivia intentaron contactarlo sin éxito, lograron hablar con su jefe de gabinete, a quien en todas las conversaciones le pedían tiempo. Almagro contó que le decían que “era una cuestión de timing”.
“Y si vos te fijás, al otro día muy temprano hacen una conferencia de prensa. Evo la hace a las siete de la mañana, llamando a nuevas elecciones. Probablemente quería que nuestro informe apareciera avalándolo. Él quería llamar a nuevas elecciones y que después se publicara el informe. Supongo que esa sería su estrategia”.
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P.D. Fue una noche fría, de lluvia. Mientras las gotas del aguacero caían en las calles, la incertidumbre reinaba en el ambiente. El transporte era escaso, se previa lo peor. Era el vacío de poder. Era el 10 de noviembre.


![[Crónica] Días detenidos](https://unapalabra.net/wp-content/uploads/2026/08/WhatsApp-Image-2026-08-16-at-11.23.26-AM-218x150.jpeg)
