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    [Artículo] La paradoja de Junín

    Por: Pablo Peralta M.

    Los fundadores de lo que hoy es Bolivia no eligieron la batalla de Ayacucho, que fue decisiva, para vincular el nacimiento de la República. Optaron por la fecha del aniversario de la contienda de Junín, que fue anterior, para suscribir el Acta de Independencia.

    Simón Bolívar elogió la batalla de Ayacucho, del 9 de diciembre de 1824, y la llamó “la cumbre”. Incluso, la comparó con la batalla de Waterloo y llegó a decir que aquella decidió el destino de Europa y esta fijó “la suerte de las naciones americanas”, se lee en Independencia y libertad, libro del diplomático de carrera Hernando Armaza Pérez del Castillo.

    Sin embargo, Bolívar no condujo esa batalla, que fue comandada por Antonio José de Sucre, quien, tras el triunfo, fue reconocido como Gran Mariscal. Bolívar, en cambio, sí lideró el Ejército Libertador en la batalla de Junín, librada el 6 de agosto de 1824, gesta que antecedió a Ayacucho.

    Sucre, en su informe a la Asamblea Deliberante que decidió la fundación de lo que hoy es Bolivia, menciona desde el primer punto “la victoria de Ayacucho” y señala que “los destinos de las provincias de Alto Perú, junto con las demás de la parte meridional del Nuevo Mundo, fueron fijados sobre el campo de batalla”.

    Los diputados de esa Asamblea, en el Acta de Independencia que redactaron, se refieren a Bolívar y a Sucre como “los genios” de Junín y Ayacucho. Sin embargo, esa acta que funda la República fue suscrita el 6 de agosto de 1825, en el primer aniversario de la batalla de Junín.

    La Ley del 11 de agosto de 1825 se refiere a la batalla de Junín como “memorable”, en la que el bando realista huyó ante la acometida de las “Legiones inmortales mandadas por el Libertador”. Dispone que esa fecha sea cívica y dicta, además, que se celebre cada año.

    En otro artículo, se refiere a la batalla de Ayacucho como una “eminente gloriosa jornada” y, de igual forma, dispone que esa fecha sea cívica. Pero hay algo más: en esa ley se establece que todo combatiente en las batallas de Junín y Ayacucho “se reputará natural y ciudadano de la República de Bolívar”.

    Armaza Pérez del Castillo da algunas luces sobre por qué Bolívar no condujo la batalla de Ayacucho. Cita que el Congreso de Colombia lo apartó de la conducción del ejército en vísperas de esa contienda, por temor a que su liderazgo alcanzara tal nivel que “aplastase” las instituciones políticas de Colombia. Por ello, a fin de evitar ese peligro, lo relevó del mando para que “la gloria se reflejase” en Sucre. ¿Qué buscaban los fundadores al elegir la conmemoración de Junín y no la de Ayacucho? ¿Era la forma de “atar” a Bolívar el nacimiento del nuevo país?
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    El 26 de octubre de 1825, Bolívar llega a la cima del Cerro Rico de Potosí, donde, entre otras cosas, dice: “Venimos venciendo desde las costas del Atlántico y en 15 años de una lucha de gigantes, hemos derrocado el edificio de la tiranía, formado tranquilamente en tres siglos de usurpación y de violencia”.

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