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    [Artículo] Un decreto redactado en secreto


    Por: Pablo Peralta M.

    El presidente pide al equipo que redacta el decreto del programa de estabilización y ajuste estructural que presente el documento en 20 días y que trabaje en secreto. No solo eso: solicita que todos los integrantes del grupo trabajen sobre un solo ejemplar para evitar filtraciones.

    1985. Meses antes de llegar al momento de aquellas peticiones del mandatario, un general prepara su proyecto político con el que busca ser elegido en las elecciones de ese año. El contexto es acuciante: una crisis económica marcada por una hiperinflación galopante.

    Hugo Banzer, quien había estado al frente del país durante un régimen de facto en los años 70, apuntaba en los 80 a llegar a la Presidencia al mando de Acción Democrática Nacionalista. En el proceso de construcción de su oferta política, trataba de encontrar respuestas sobre las causas del problema inflacionario.

    Una de las personas con las que se reunió fue el economista Juan Cariaga, quien había estudiado el fenómeno. Este le expuso los riesgos que corría el país si no se ponía fin a ese flagelo.

    Sus explicaciones no cayeron en saco roto. El economista fue invitado a integrar el grupo de trabajo de Banzer que viajaría a Estados Unidos para asistir a un seminario en la Universidad de Harvard y sostendría reuniones con organismos internacionales. (En esas reuniones participó de forma activa el economista Jefrey Sachs, quien se interesó por el caso boliviano y luego redactaría un memorándum que entregó a Banzer y que posteriormente llegó a manos de Paz Estenssoro cuando este ya estaba en el poder).

    En ese espacio —señala Cariaga en su libro Estabilización y Desarrollo— se intentaría preparar las bases del programa económico de lo que pensaban sería el futuro gobierno de Banzer. El economista, que asistió en calidad de no militante de ADN, al retornar a La Paz ofreció al grupo y a Banzer elaborar una propuesta de reforma, la cual, una vez concluida, fue presentada al general y a su entorno bajo estricta reserva.

    Sin embargo, quien fue elegido presidente no fue Banzer, sino Víctor Paz Estenssoro, líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario. Entonces ocurrió quizá lo que menos esperaba: que lo buscaran para formar parte del gobierno, una posibilidad que terminó rechazando. El economista confiesa que le preocupaba “la tradición populista” de Paz Estenssoro.

    Tras varias declinaciones, el propio mandatario lo llamó. Cariaga volvió a rechazar la oferta, aunque le indicó que estaba dispuesto a ofrecerle “una colaboración muy cercana, que no implicara una participación en el gobierno”.

    Al día siguiente, fue invitado a participar en el grupo de trabajo que redactaría el Decreto Supremo 21060. La primera reunión se llevó a cabo en su casa y en ella participaron, entre otros, Gonzalo Sánchez de Lozada, entonces presidente del Senado, quien coordinó el equipo.

    El economista recuerda que, durante una presentación realizada a Paz Estenssoro, este preguntó: “¿De cuánto tiempo disponía su gobierno antes de que la economía ingresara en un colapso total?” Los economistas del grupo respondieron que, al ritmo que avanzaba la inflación, se disponía de “pocos meses” antes de que alcanzara un incremento anual del 100.000 %, tasa a la que había llegado la inflación más alta del mundo en Alemania.

    Entonces, Paz Estenssoro fijó un plazo e hizo aquellas peticiones: “Meditó unos instantes y luego solicitó al grupo que preparara el trabajo en el más absoluto secreto; estableciéndose un plazo de 20 días para su presentación; ‘sin una hora o minuto de atraso’, como él mismo lo dijo. Requirió también que el proyecto de decreto se le presente en un solo ejemplar, para evitar que éste se filtre a la prensa o a cualquier grupo político o de presión”.

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    P.D. Es 1985 y en la prensa circulan avisos curiosos que no se atribuyen a nadie. “El cambio único para un único cambio de verdad en tu economía”, “El enemigo principal del pueblo: doña crisis económica, doña huelga, don paro, la convulsión política” y “Bolivia exporta o muere, no hay otra alternativa” son algunos de los mensajes que se difunden a través de páginas enteras.

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