Por: Pablo Peralta M.
La entrevista fue pautada en la casa de su hija, en La Paz. Filemón Escobar postulaba a una diputación por el extinto Partido Verde. El periodista llegó antes; no había nadie en la vivienda. Tocó la puerta, pero no encontró respuesta. Esperó unos minutos. No tardó en aparecer. Llegó acompañado de su hija, quien abrió la chapa y entró primero.
Al abrirse la puerta, los perros salieron disparados de la casa en un ritual afanoso de bienvenida. Filemón intentó hacerlos volver al interior. “Entre, entre”, le decía a uno que parecía renuente y confundido. Fue entonces cuando, percatándose de la situación, su hija intervino: “No, papi, él no es de nosotros”.
Llevaba puesta una boina, una camisa a cuadros y una chamarra abrigada de cuero. Ambos pasaron a una pequeña estancia en el primer piso, donde conversaron. Filemón, otrora alto dirigente minero y cobista, respondió a cada pregunta con pasión y vehemencia, como si delante de él no estuviera un periodista, sino un adversario político.
Por aquel entonces, había publicado Semblanzas, un libro de retratos en el que, en cada texto, aparecen reflexiones, posturas, anécdotas y citas. Por su pluma desfilan políticos, intelectuales y dirigentes sindicales. Sin embargo, hay una ausencia que llama la atención: Evo Morales.
Filemón fue cofundador del Movimiento Al Socialismo (MAS). Se considera que fue ideólogo y mentor de Morales en la primera hora, cuando el proyecto político —que alcanzó la cumbre con la consolidación del partido azul— daba sus primeros pasos. Sin embargo, fue expulsado del partido en 2004, cuando fungía como senador, en medio de una polémica vinculada a la aprobación de un convenio con Estados Unidos que pasó por la Cámara Alta. El exmandatario, en una declaración, llegó a decir años después: “lo único que hemos aprendido de él es malas palabras”.
En la recta final de la conversación periodística, en aquella estancia de la casa de su hija, Filemón contestó la última pregunta, relacionada con sus razones para no escribir una semblanza de Morales. “No es parte de la historia. Nunca ha sido luchador social. Se está aprovechando de la lucha de la vieja COB”, remató.
A quien sí le dedicó un retrato fue a otro expresidente, Carlos Mesa. Con su aguda prosa, Filemón escribió que el exmandatario será recordado en las páginas de la historia por dos hechos trascendentales: “Por ser uno de los paladines de la democracia boliviana y coautor de la liquidación de los partidos neoliberales”.
En el texto que dedica a Mesa también sostiene que su dimisión a la Presidencia fue lo que terminó despejando el camino para que Morales llegara al poder. “Sin la renuncia de Carlos Mesa a la presidencia no estaba limpio el camino para que Evo llegue al gobierno. La renuncia limpia el camino”, escribe. “Así como fue el paladín de la democracia también su terca e insistente renuncia a la presidencia llevó a cometer uno de los mayores errores, abrir camino para que Evo sea presidente”, acota.
Hay otro elemento revelador. Filemón considera que fue un error haber impulsado la entrega de un cato de coca —una parcela de 40 por 40 metros— por familia a los productores del Chapare, decisión respecto de la cual reconoce haber abogado a favor de los chapareños. ¿La razón? Asegura que la medida se puso en vigencia pensando en encontrar respaldo político. “Lo del ‘cato’ de coca lo hicimos pensando que los chapareños nos iban a apoyar, pero fue al revés, nos combatieron hasta obligar a renunciar a la Presidencia”.
Años después, el periodista, nuevamente en una entrevista con Filemón, aprovechó para obtener un sucinto retrato de Morales. “Si tuviera que hacer una semblanza de Evo, ¿qué rasgo destacaría?”, preguntó. “Simple: un agente de Maduro, representante del socialismo de Maduro”.
Luego, Filemón menciona una frase lapidaria que resuena hasta la fecha: “Yo distinguía lo que eran los comunarios, herederos del ayllu de los jilakatas, al dirigente sindical que está detrás de platita… Mi mayor error político fue elegirlo al Evo, que no era comunario, y lo elegí al hombre que representaba el poder del dinero. Todo lo que está ocurriendo en el país tiene su razón en que el dinero es el verdadero líder del MAS”.
Con todo, y pese al paso de los años, el periodista conservó el recuerdo de aquella jornada. Resultaba llamativo que el mismo hombre que respondía a cada pregunta con ímpetu, como si tuviera al frente a un adversario político, fuera también quien protagonizara una escena de entrañable ternura al intentar hacer ingresar a un perro que no pertenecía a la casa de su hija.
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P.D. Alguna vez le preguntaron cómo quisiera que lo recuerden. Él respondió que como escribieron sobre su persona Carlos Mesa, Carlos Toranzo y “otros compañeros”. Mesa escribió que “Filippo es, por encima de todo, un militante de su país y de su pueblo”. Toranzo, por su parte, escribió: “Pero, quizás, el más apasionante es Filemón Escóbar, el Filipo, por su labia ronca; siempre presta a enseñar, amenazar o felicitar; y, claro está, por su capacidad de raciocinio”.


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