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    [Crónica] No hay diésel

    Foto: Oficina del Presidente

    Por: Rodrigo Villegas

    Un camión bloquea la avenida que conecta la zona central con la zona sur de La Paz, a la altura de la Curva de Holguín. A su lado hay otro, y luego otro. Detenidos en plena ruta, no permiten el paso vehicular. “Estamos enojados”, dicen los choferes de estos automóviles. “No hay diésel”, reclaman. No hay diésel.

    En la Autopista, la carretera que une La Paz y El Alto, se ejecuta otro bloqueo, protagonizado también por transportistas de carga pesada. Logran armar una hoguera en pleno pavimento. Son ramas quemadas, una llanta usada. “No vamos a dejar pasar a nadie hasta que haya diésel, estamos días sin poder trabajar, sin poder dormir, haciendo fila en la entrada a surtidores. Ya es demasiado, este Gobierno debe hacer algo urgente”, dicen.

    “Este Gobierno”, resaltan. Lo señalan.

    Días antes, el presidente Rodrigo Paz posesiona a un nuevo ministro de Hidrocarburos: Carlos Blanco reemplaza a un entristecido Mauricio Medinaceli, que en las postales que quedarán para la historia refleja un rostro cansado, derrotado tal vez. Intenta sonreír cuando Paz le agradece por su trabajo, pero él solo asiente y no muestra los dientes.

    También se da la bienvenida, un día después de aquel acto de posesión, a Sebastián Daroca a la presidencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), tras la renuncia de Claudia Cronenbold, que solo duró 23 días en el cargo. En su carta de renuncia advirtió “la necesidad de cambios profundos y muy difíciles de lograr” en la entidad estatal.

    ¿Se debe privatizar YPFB?, fue la pregunta que se hicieron muchos periodistas y analistas en los días posteriores. Según algunos, aquello garantizaría la provisión de combustible en el país, con la intervención de las empresas privadas y el incentivo al libre mercado, pero otros pensadores explicaron que esa situación provocaría un incremento alto en el costo de estos carburantes, ya que se aplicarían precios internacionales y unitarios, acabando plenamente con la más mínima subvención.

    “No vamos a permitir que se privatice, es una institución de todos los bolivianos”, advirtieron los choferes, sus máximos dirigentes, que también anticiparon reuniones de emergencia entre sus federados para tomar acciones ante el regreso de las filas a los surtidores, ante la persistencia en el reparto de la gasolina de mala calidad, que tanto daño ha provocado en sus motores. “Mientras esa gasolina siga proliferando el resarcimiento no servirá de nada, porque nuestros vehículos se dañarán una y otra vez, los tendremos que retornar a los talleres mecánicos y pagar las sumas exorbitantes necesarias para salvarlos. No, eso no puede ser”, indicaron.

    Por lo mismo, los bloqueos comenzaron a arreciar. Este sábado, por ejemplo, la carretera que une Oruro con La Paz amaneció cerrada por choferes cansados de esta escasez de diésel. Los pasajeros que intentaban llegar de un destino al otro tuvieron que bajar de sus flotas, caminar largos trechos para intentar subirse a un nuevo automóvil que los acerque a las ciudades a las que pretendían llegar.

    “Desde este lunes la cosa va a ser más grave”, dijo un periodista radial, que explicó que diferentes medidas de presión se concentrarán en la sede de Gobierno, sumándose a los choferes en emergencia: la marcha de los sectores campesinos que rechazan la Ley 1720 de reconversión de tierras, que partió hace más de una semana desde Pando, arribará, así como cientos de maestros que están en camino desde distintas partes del país para plegarse a las demandas del Magisterio de un incremento salarial, más presupuesto e ítems para el sector y otros pedidos.

    A nada del 1 de mayo, la Central Obrera Boliviana (COB) ha anunciado también una movilización constante en busca del cumplimiento de su pliego petitorio, que subraya un incremento salarial de 20%. Los médicos también han amenazado con un paro ante la falta de medicamentos, y varios otros sectores sociales ya hacen circular instructivos de bloqueo a vías por el rechazo a la “imposición de un gobernador” en el caso de La Paz, por la final proclamación de Luis Revilla como autoridad departamental.

    Se vienen días difíciles.

    “No le tengo miedo a las marchas y bloqueos”, dijo justamente el presidente Rodrigo Paz este sábado, asegurando que se continuará apelando al diálogo. Señaló, también, intereses “oscuros” en varias de estas movilizaciones.

    Lo cierto es las filas por diésel cada vez son más grandes, así como la desesperación y enojo de los choferes, así como de otros sectores. YPFB ha anunciado el reparto de miles de litros de este carburante para este fin de semana, así como el descargo de cientos de barriles en el puerto de Arica, que vendrían a aliviar la situación. “Ya no se le cree nada a este gobierno”, dijo uno de los choferes a un medio de comunicación. “Ha perdido credibilidad”, resaltó.

    Una bomba está a punto de reventar. ¿Quién saldrá mejor librado? Solo el tiempo, lo venidero, lo dirá.

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