Por: Pablo Peralta M.
Un día de febrero de 1993, recibió la invitación desde la Casa Rosada para discutir su trabajo sobre descentralización, publicado en 1990 bajo el título “Democratizar el Estado: una propuesta de descentralización para Bolivia”. Iván Finot, economista especializado en ciencias políticas y sociales, quedó sorprendido, porque no era de las líneas emenerristas y, al contrario, había estado en las filas opuestas, cumpliendo funciones como subsecretario de Planificación en el primer gobierno tras el retorno de la democracia, durante el periodo del presidente Hernán Siles Zuazo (1982-1985).
Pese a todo, asistió al encuentro y, durante dos días, expuso y discutió su trabajo en la casa de Gonzalo Sánchez de Lozada, entonces jefe del MNR. Cuando Goni ganó la Presidencia, en junio de 1993, le pidieron que redactara una propuesta de ley.
Finot la tituló de forma técnica: “Ley de Reforma Municipal”, pero uno de sus subtítulos decía “De la participación popular”, algo que le llamó poderosamente la atención a Goni. Finalmente, este decidió llamar a la ley de esa manera. “Nadie podrá oponerse a la participación popular…”, le dijo al autor.
Todo aquello se puede leer en el libro “Democratizar al Estado, a 25 años de una propuesta de descentralización para Bolivia”, de Iván Finot, publicado en 2016. En ese volumen se publica la propuesta que Finot elaboró en 1990, además de entrevistas y comentarios.
Una de las entrevistas es a Sánchez de Lozada, quien reconoce el aporte de Finot en la Participación Popular, la cual —señala— “tuvo muchas raíces” en lo que conversó con él cuando discutieron su libro en febrero de 1993. Además, Goni da datos adicionales reveladores sobre su enfoque descentralizador: apostar por la participación popular (descentralización hacia el municipio) frente a los impulsos que había entonces —incluso dentro de las filas del MNR— de avanzar hacia la descentralización a los departamentos, dado que consideraba que “esa descentralización era federalización”.
En la entrevista, Goni señala, entre otros aspectos, que siempre se opuso a la federalización. A su juicio, en un país con la diversidad de Bolivia, avanzar hacia un modelo federal sería “una locura”, ya que podría desatar conflictos; de hecho, recuerda que el país ya vivió una guerra por ese motivo: la Guerra Federal. “(Y ante la descentralización hacia los departamentos, planteamos) una cosa que era muy diferente, que era dar todo el poder a la comuna”, indica en la entrevista.
En su balance final, Finot recuerda que en su propuesta de 1990 concluyó que la Revolución Nacional estaba inconclusa, dado que incorporó al Estado a la población rural, pero esta seguía excluida de la política. El autor señala que Goni y sus partidarios lograron la ejecución despolitizada de la Ley de Participación Popular y, por tanto, les “corresponde el mérito de haber concluido la Revolución inconclusa”.
Paradojas de la vida: el proceso de municipalización de los 90 es uno de los factores que confluyeron en la emergencia del Movimiento Al Socialismo (MAS), según el estudio “¿Cómo nació el MAS? La ruralización de la política”, de Moira Zuazo. El MAS fue el partido que hegemonizó la palestra política durante 19 años y, en ese periodo, llevó adelante el proceso en el que se redactó la Constitución vigente, que establece las autonomías y consolida el régimen de gobernadores elegidos por voto popular.
En su libro, Finot recuerda que en 1993 Goni y la comisión de descentralización del MNR decidieron adoptar su propuesta en lo referido a municipios y órganos submunicipales, y rechazar lo que se planteaba sobre gobiernos departamentales. “Cuando al final de la reunión le insistí a Goni en que aceptara también esto último, me respondió: ‘eso será dentro de 20 años’”, comenta Finot.
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Cuando se cumplieron 20 años de la Ley de Participación Popular —la norma se promulgó el 20 de abril de 1994—, entrevisté a Carlos Hugo Molina, uno de los profesionales clave en su implementación. En la conversación, sostuvo que la Participación Popular dejó de ser una ley y se convirtió en un proceso, y que “los que ignoran actualmente a la Participación Popular, desconocen el origen de su propia historia”.


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