Por: Rodrigo Villegas
Escucho la explosión de un petardo en el cielo y luego al reloj de la Plaza Murillo. Son las 11.00. Son once campanadas que se intercalan con las explosiones de la dinamita, la que los mineros hacen reventar en las calles de la ciudad de La Paz, en cercanías del centro político del país, en protesta por el Decreto 5503. Exigen su abrogación. Ya van tres semanas y las medidas de presión no se han detenido; por el contrario, se han ido agudizando. Ahora, algunos sectores sociales advierten con cercar La Paz. De alguna manera ya lo han hecho al bloquear la mayor parte (si no todas) las carreteras que ingresan al departamento. Comienza a escasear la carne en los mercados. ¿Qué sucederá en la semana venidera?
En las redes sociales se ve llegar al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, y al de la Presidencia, José Luis Lupo, a El Alto, la ciudad bastión de estas protestas. Se apuran para llegar a la reunión organizada para después de mediodía con la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores campesinos, con el fin de ver alternativas a la resolución del conflicto.
La COB fue tajante: se exige la abrogación del “decreto maldito”. Se cuestionan decenas de artículos de la normativa, lo que el Gobierno ha propuesto modificar, pero no eliminar el Decreto en sí. La institución minera también ha ingresado a las negociaciones: ha propuesto que se sostenga el levantamiento a la subvención de los combustibles, pero que se lo efectúe a través de otra normativa, y que se eliminen los demás artículos.
“Si el Gobierno no atiende nuestras demandas apelaremos a una revolución nacional, no soportaremos un nuevo 21060, ya que este decreto incluso es peor”, había declarado Mario Argollo, máximo ejecutivo de la COB, el pasado viernes al salir de La Casa Grande del Pueblo, donde el diálogo, que había sido llevado a cabo casi toda la semana en diferentes días, se había terminado por romper otra vez.
Fue así que los puntos de bloqueo se fueron masificando. Cuando el presidente Rodrigo Paz lanzó el decreto, poco antes de Navidad, las marchas parecían ir perdiendo fuerza al calor de los feriados venideros, de las fiestas de fin de año. Pero una vez comenzado 2026, ya sin eventos familiares de por medio, los sectores sociales pudieron agruparse con más fuerza. Los bloqueos de carreteras, que no superaban los diez, ahora son más de cincuenta.
Es por eso que lentamente la carne y las verduras comenzaron a faltar en los mercados, tanto que, por lo que se pudo ver en diferentes noticieros televisivos, muchas friales se encontraban cerradas desde este domingo. Se advierte que a partir de esta semana encontrar el alimento será aún más complicado.
¿Qué le queda al país?
El presidente Rodrigo Paz, mientras tanto, continúa desaparecido, monstrándose brevemente en videos de redes sociales donde no se refiere directamente el tema. Sus ministros han sido los encargados de llevar a cabo las negociaciones con los sectores movilizados, los que han terminado fracasando al no llegar a consensos.
Además, que su vicepresidente Edmand Lara no ayuda en aquel objetivo, sino que, por el contrario, lo acrecienta al convocar a sus allegados a no persistir en las marchas y bloqueos, anunciando también su propia incursión en la Asamblea Legislativa para dar una patada al decreto como tal.
Mientras tanto los videos en redes sociales se han comenzado a reproducir con la fuerza del caso: turistas que ruegan por ayuda de sus embajadas o de nuestro Gobierno para sacarlos de las carreteras en las que se han visto trancados al no poder avanzar por los bloqueos, la de vecinos que denuncian que no pueden llegar hasta sus hogares por los cierres de vía, la de ciudadanos que lamentan la escasez de garrafas de gas, la de personas que incluso indicaron, irresponsablemente pero llevados por el miedo, que comunarios habrían cerrado válvulas y que los habían dejado sin agua (información que fue desmentida por EPSAS y la Alcaldía de La Paz), la de agresiones entre personas que exigen la abrogación del decreto y la que apoyan al Gobierno de Paz, la de frutas podridas que son echadas en carreteras ante la inviabilidad del paso de los camiones.
Se viene otra semana complicada, capaz más difícil que las pasadas. ¿El Gobierno cederá y abrogará el Decreto 5503? ¿O saldrá airoso de esta situación?
Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, a abrocharnos los pantalones y resistir. Y a cuidarnos entre todos.


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