Por: Pablo Peralta M.
Jallallas y pututus de campesinos aymaras y quechuas recibieron, hace 36 años, a la primera marcha indígena que partió de Trinidad (Beni) hacia La Paz para pedir al entonces gobierno de Jaime Paz Zamora “Territorio y dignidad”.
Aquel 17 de septiembre de 1990, a las 10:30, se escuchó el redoble de un tambor anunciando la llegada de los marchistas, quienes, tras 34 días de caminata, arribaron a la cumbre después de cruzar por ríos, pampas, valles, cerros y serranías.
Los dirigentes de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) dieron la bienvenida a los indígenas de tierras bajas y exigieron al Ejecutivo de turno atender la demanda de la caravana.
La cumbre se convirtió en el “punto de encuentro” entre dos culturas. Así, los de tierras bajas y los de tierras altas se dieron, esa jornada, un afectuoso abrazo, escena que luego se repitió en distintos puntos del trayecto mientras avanzaban por las calles de la ciudad hacia la plaza Murillo.
Luego de los saludos entre los “dos mundos”, se realizó una ceremonia en honor a los visitantes. Se sacrificó una llama para pedir por el “bienestar” de los marchistas. Los líderes de la caravana, Ernesto Noe, Marcial Fabricano y Tomás Ticuasu, recibieron “la llave de los territorios indígenas de La Paz”, así como lluch’us, ponchos y ch’uspas.
El dirigente de la CSUTCB de entonces, Mario Flores, mencionó en su discurso de bienvenida que el encuentro de los dos pueblos “es un reencuentro de 500 años de explotación” y representaba el fin de sectores de privilegio que usurparon sus “intereses y territorios”.
“Indígenas esperan retornar de La Paz con tierra y dignidad”, fue el titular de portada del extinto periódico Presencia, que retrató las incidencias de aquella jornada. “Hemos subido hasta la Cumbre y este lugar es el sitio de la victoria y no retornaremos al Beni si el Gobierno no atiende nuestros planteamientos”, afirmó entonces el dirigente Noe.
Tras la bienvenida, los marchistas siguieron su paso hacia el kilómetro cero. La caravana culminó su paso a las 20:00 en la Catedral Metropolitana de La Paz, donde los indígenas asistieron a misa, como habían prometido en Trinidad cuando partieron el 15 de agosto de ese año.
Los marchistas de los pueblos chimanes, mojeños, yuracarés y movimas reclamaron al Gobierno el reconocimiento del Parque Isiboro Sécure, el Ibiato y el Bosque de los Chimanes como territorios originarios.
Después de cinco días de negociaciones, en medio de los cuales hubo intentos de los marchistas de declararse en huelga de hambre ante la falta de resultados, el 22 de septiembre los indígenas consiguieron su cometido. “Indígenas recuperaron territorio en el Beni”, tituló en su portada El Diario.
El Decreto Supremo 22810, emitido por el entonces presidente Paz Zamora, reza de la siguiente forma: “Se reconoce al Parque Nacional Isiboro-Sécure como territorio indígena de los pueblos Mojeño, Yuracaré y Chimán que ancestralmente lo habitan, constituyendo el espacio socioeconómico necesario para su desarrollo, denominandose a partir de la fecha Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure”. Así nació el denominado TIPNIS.
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P.D. San Miguel de Chaparina es un lugar donde se emplazan estancias ganaderas, la principal actividad de esa localidad. Quien se para en medio del camino que une a San Borja y Yucumo, donde se encuentra esa zona, puede vislumbrar a los lados inmensos campos verdes, la mayoría destinada a esa actividad. Paradójicamente, esa región es más conocida desde 2011 no tanto por la cría de cabezas de ganado, sino porque ahí ocurrió una intervención que quedó para la historia: la intervención a la marcha indígena que defendía el TIPNIS, aquel 25 de septiembre de 2011.


![[Crónica] La marcha y el cabildo](https://unapalabra.net/wp-content/uploads/2026/05/DSC4497-218x150.jpg)
