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    [Crónica] La marcha y el cabildo

    Foto: José Fernández

    Por: Rodrigo Villegas

    Con los pies cansados por más de una semana de caminata, pero con el corazón desbordante al conseguir su objetivo de llegar hasta la ciudad de La Paz, los cientos de marchistas que partieron desde Pando arribaron hasta la sede de Gobierno en su lucha por la eliminación de la Ley 1720 de reconversión de tierras, que amenaza sus territorios de los latifundistas, según denuncian. Vestidos con ropa abrigada, los movilizados agitaron banderas de reivindicación y decidieron quedarse, de momento, en la tranca de Urujara, a la espera del lunes, día en el que ingresarán al centro de la urbe para mostrar su molestia al Gobierno.

    Recibidos por decenas de colectivos, los marchistas recibieron medicamentos, alimentos y aplausos en su arribo.

    Por su parte, la Central Obrera Boliviana (COB) ejecutó un cabildo el viernes 1 de mayo, donde, al no ser satisfechos en su demanda de un incremento del 20% al salario, se decidió un paro nacional indefinido, que pretende comenzar también este lunes.

    “Cuadra o no cuadra, compañeros”, expresó Mario Argollo, el ejecutivo de la COB, irónicamente desde el atril instalado en la avenida Panorámica de la ciudad de El Alto acerca del mensaje presidencial del mandatario Rodrigo Paz, que a propósito del Día del Trabajador había emitido un mensaje una noche antes, donde luego de pedir a la población un “pacto nacional por la patria” salió de escena y expresó lo ya visto por todos los bolivianos: “Cuadra o no cuadra, no estuve muy lúcido”. Un error de cámara, de micrófono y de producción que le restó fuerza al mensaje.

    La COB, a la vez, anunció que se sumaría a la marcha de los sectores campesinos e indígenas en su pedido de la abrogación de la Ley 1720. “Tenemos que hacer fuerza, unirnos entre todos”, indicó Argollo, quien afirmó también su apoyo a los maestros, que se encuentran en movilizaciones constantes desde hace una semana en busca de un incremento en los sueldos, una jubilación al 100% y otras exigencias.

    “Acá hay móviles políticos”, indicaron ya varias autoridades de Gobierno, quienes se han visto obligados a desenvolverse con prontitud en intentos de diálogo con los grupos que piden diferentes cosas al Ejecutivo. Incluso algunos políticos alertaron de una posible “conspiración” para derrocar a Paz y colocar en la silla presidencial a Edmand Lara, actual vicepresidente, o hasta a Evo Morales.

    A pocos días de la llegada de la marcha, varios colectivos llegaron hasta las instalaciones de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) en protesta porque el rectorado había, según sus denuncias, denegado la apertura del coliseo universitario a los marchistas. “Exigimos que se les dé un espacio a los hermanos movilizados”, expresaron varios integrantes de estos colectivos, quienes recibieron como respuesta, horas más tarde, que el coliseo no podía abrirse porque se encontraba en un proceso de refacción. Sin embargo, estos grupos increparon a las autoridades de la institución educativa por estar “aliados con el Gobierno y así dar la espalda al pueblo”.

    Así, conflicto tras conflicto, se fue rellenando una semana que pareciera anteceder a una más larga, con aparentes movilizaciones mayores, masificadas. Los choferes han anunciado un paro nacional para este martes, con bloqueo de carreteras, en exigencia de una solución definitiva al conflicto de la gasolina de mala calidad y a la escasez de diésel. En Caranavi se mantiene otro paro de transportistas que evita el paso hacia el municipio. El dólar ha ido subiendo de a poco otra vez. Las crisis parecieran arreciar por todos los flancos contra el Gobierno.

    “No le tengo miedo a las movilizaciones”, dijo unos días antes el presidente Paz, quien pidió a todos estos sectores la presentación de soluciones y no solamente pedidos y medidas de presión. Argollo le dijo que deje la “soberbia”, que “escuche al pueblo y lo que dice”.

    Con los pies ampollados, con la piel quemada y con las bocas secas por la falta de líquidos, los marchistas de Pando y Beni, así como los que se sumaron desde el Norte de La Paz, pretenden hacerse escuchar para dar por eliminada lo que ellos dicen “la ley Marincovik”. ¿Lo lograrán?

    Atacado desde diversas esquinas, el Gobierno enfrenta una de sus crisis más grandes. En los siguientes días se verá su músculo, su capacidad de entablar consensos o de perder más todavía de su credibilidad. Es el juego de tronos de todos los días. Es la serie que los bolivianos vemos a diario, con la esperanza de un final relativamente feliz.

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