Por: Pablo Peralta M.
El llamado “rey de la cocaína” no quería ser recordado como narco. Así lo percibió un escritor que leyó, a principios de los años 90, el libro de memorias que Roberto Suárez escribió y que hasta la fecha sigue siendo inédito. El paso por ese negocio ilegal lo había marcado a fuego, tanto así que su faceta de ganadero y empresario quedó eclipsada.
Roberto Suárez se entregó a fines de los años 80, en medio de una Bolivia que vivía sus primeros años de democracia tras varios años de gobiernos de corte militar. Para cuando tenía listo el manuscrito —en el año 1993—, cumplía una especie de detención domiciliaria en Cochabamba, en el segundo piso de una vivienda que antes había sido una clínica, según el relato que hizo Edmundo Paz Soldán en la crónica “El rey de la coca y yo”.
Aquella crónica del escritor fue publicada por primera vez en la revista Vanity Fair en el año 2010; y un año después, fue incluida en el libro de relatos de no ficción “Bolivia a toda costa”, que fue editado por Fernando Barrientos.
A través del texto de Paz Soldán, nos enteramos de las memorias de Roberto Suárez y de algunos pormenores sobre su escritura y eventual publicación: se trataba de un manuscrito de 500 páginas, del cual solo había un ejemplar, debido al temor del autor de que se lo robaran; el interés de varias editoriales norteamericanas por publicarlo; y el enfoque del autor.
El literato llegó a leer el documento a través de un amigo suyo, quien le propuso revisar las memorias de su padre, Roberto Suárez. Cuando llegó el día, recibió el manuscrito con la indicación de que no debía sacarlo de su casa. El escritor narra que durante dos semanas visitó el inmueble y leía el manuscrito mientras Roberto Suárez daba vueltas a su alrededor. El artífice de las memorias quería la opinión sincera del escritor.
Paz Soldán indica que el manuscrito repasaba toda la vida de Roberto Suárez, pero “pasaba de puntillas por el tema de narcotráfico”.
“Le dije que era entendible que él no quisiera ser recordado como un narcotraficante, pero que, si una editorial extranjera se interesaba en su vida, no era por el hecho de haber sido el principal exportador de ganado al Brasil. Estaba bien contar que había financiado el golpe de García Meza en 1980, impresionaba enterarse de que los militares en el poder habían convertido al gobierno en una narcodictadura (gracias a la alianza de Suárez con ellos, eran aviones militares los que despegaban del Beni llevando el cargamento de pasta base a Colombia), pero había que ser más preciso con los nombres y las fechas”, escribe Paz Soldán, quien concluye la crónica con: “el manuscrito nunca se publicó”.
Y nunca se publicó y no se supo nada de él hasta que, en 2012, Ayda Levy, quien fue esposa de Roberto Suárez, publicó “El Rey de la Cocaína: Mi vida con Roberto Suárez Gómez y el nacimiento del primer narcoestado”.
En ese libro, Ayda Levy publicó un extracto del prólogo de lo que denominó “autobiografía inédita” de Roberto Suárez, en cuyo texto este afirma que tiene mucho que contar y que no puede dejar que su verdad muera con él. Sin embargo, Roberto Suárez falleció en julio del año 2000 sin que el manuscrito entrara a una imprenta.
“Yo fui el Rey. Mas, si se está en la cumbre, se está también al borde del precipicio”, se lee otra parte del fragmento que publicó Levy.
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P.D. Ayda Levy en su libro también publica la carta íntegra que Roberto Suárez envió en 1982 a un presidente de EEUU cuando su hijo fue detenido y trasladado a ese país. En la misiva, señala que se entregará, pero bajo dos condiciones: liberar a su hijo y que EEUU salde la deuda externa de Bolivia.


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