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    [Crónica] La segunda vuelta

    Por: Rodrigo Villegas

    No había terminado la cruel resaca de la derrota futbolera con Irak, cuando nos enteramos que René Yahuasi, el candidato a la Gobernación de La Paz por Nueva Generación Patriótica (NGP), había sido aparentemente descalificado de la contienda y del balotaje previsto para el 19 de abril: el presidente del partido político, Edgar Uriona, había decidido darle una dramática vuelta de tuerca al proceso electoral al declinar la postulación de su sigla debido a “desencuentros” con Yahuasi, por lo que se había decidido abandonar la lucha por la silla más alta del departamento y así darle la victoria anticipada a Luis Revilla, el candidato a la Alianza Patria Sol. Ya que no quedaría un rival, sería proclamado como el nuevo gobernador de La Paz.

    Revilla, que había obtenido un 20% en la primera vuelta del 22 de marzo, clasificándose así a la segunda vuelta, se remitió al silencio en las primeras horas de esta decisión, avalada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que a través de su secretario de cámara habían informado de la decisión del NGP y la consiguiente victoria del exalcalde de La Paz, que ahora se haría cargo del departamento. Eso sí, casi un día después, el postulante de los colores amarillos se refirió por fin al tema, culpando al partido político y a Yahuasi de generar un “bochorno” y de haber dejado el balotaje por un conflicto “de pegas y dinero”.

    Y es que Uriona, en un video grabado y emitido por canales de televisión y redes sociales, habían explicado que el principal motivo de la declinación de su sigla había sido “la soberbia de Yahuasi”, quien presuntamente al enterarse que había obtenido los votos necesarios para clasificarse al balotaje se había “apartado del movimiento, acercándose al masismo y otros intereses que estaban alejados de los valores de NGP”. Sin embargo, dejó entrever que el dilema había ido también por el lado de los cargos.

    Lo que fue cuestionado por Yahuasi, que dijo lo contrario: denunció al partido político por “chantajearlo y presionarlo” para colocar a su gente en altos cargos de la Gobernación de La Paz, eso antes de conocer los resultados de los comicios anunciados para el 19 de abril. Aquélla, según Yahuasi, había sido la razón del alejamiento de NGP, aunque después, al calor de la bronca y la tristeza de haber sido inesperadamente borrado del balotaje, advirtió que posiblemente se habrían generado “alianzas entre Uriona y el partido de Gobierno para darle la victoria a Revilla”.

    “Yo no conozco a Uriona, nunca he hablado con él”, respondió el mismo Revilla luego de conocer esta acusación, pero las críticas comenzaron a crecer y venir desde todos los sectores: choferes, juntas vecinales, sectores sociales, diputados y hasta políticos de varios frentes, que cuestionaron este “golpe a la democracia”, como dijo, por ejemplo, el expresidente Tuto Quiroga, que calificó a Uriona de “infeliz” por haber establecido “el peor daño luego del fraude cometido por Evo Morales en 2019”.

    El TSE, por su parte, ratificó más de una vez en los días posteriores la cancelación de la segunda vuelta, dando a entender que la actual Ley Electoral establece que cuando uno de los partidos en competencia se retira, automáticamente el movimiento en pie se queda como ganador absoluto, sin posibilidad de réplica. Que no era una decisión caprichosa, que así estaba escrita la norma en piedra, que no podían hacer algo más.

    Variados sectores y políticos sugirieron que se realice el balotaje con el tercero mejor punteado en las elecciones de la primera vuelta o que algún artículo de la Constitución no permita la cancelación del balotaje, pero el ente electoral se mostró firme, con lo que la decisión se ve muy difícil de modificar.

    A pesar de eso, Yahuasi convocó para este lunes a un “gran encuentro” entre movimientos sociales de La Paz para “determinar medidas de reclamo” que fuercen un balotaje por la Gobernación paceña. Sectores como el de los Ponchos Rojos, las Bartolinas y hasta la Central Obrera Boliviana (COB) han advertido con movilizaciones y hasta con “cercar el departamento” si es que no son prontamente escuchados. “No queremos que Revilla sea un gobernador de facto”, amenazaron.

    Lo cierto es que estos problemas en La Paz hicieron, a su modo, que el dolor de la derrota de la Selección de Bolivia pase un poco más rápido de lo esperado. El mundo sigue girando a pesar de cualquier tristeza, no se detiene. No te espera, solo avanza. Así son los días.

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