Por: Pablo Peralta M.
Antes del estruendo final, hubo un gesto íntimo y al parecer premonitorio. ¿Intuía el desenlace? Junto a otros bolivianos, estuvo en la defensa de Calama, con el fin de frenar el avance de Chile. El ejército enemigo había invadido el territorio nacional el 14 de febrero de 1879, año aciago para la historia nacional.
Eduardo Abaroa tomó la pluma, escribió una misiva no como combatiente y con un tenor por demás trascendental para los suyos. Comenzó con un «Apreciada Irene”. Se dirigía a su pareja, Irene Rivero, con quien tuvo cinco hijos.
En la carta, fechada el 20 de marzo de 1879, le comunicó a su amada que le mandaba un poder a un amigo para que este le representara para contraer matrimonio con ella. Tres días después de firmar la misiva, el 23, su deceso se consumó.
La carta que leyó su compañera sigue de esta forma: “Con esta fecha, mando un poder a don Juan de los Ríos para que en mi lugar contraiga matrimonio contigo, dicho Juan te presentará el poder y carta que le escribo a este respecto”.
Abaroa también le escribió a la persona que lo debía representar con el poder. La fecha de la misiva también data del 20 de marzo de ese año. El destinatario era don Juan de los Ríos, un amigo suyo, a quien le pide tomar todos los pasos necesarios para el cometido.
«Muy señor mío: adjunto a usted un poder en forma para que me haga el servicio de representarme y contraer matrimonio con doña Irene Rivero, suplico a usted que dé todos los pasos que sean necesarios hasta concluir y perfeccionar todo con arreglo en las formalidades que requieren esta clase de asuntos. Dicho servicio sabrá agradecerle su amigo”, se lee en la carta.
Las misivas forman parte de “Cartas de Abaroa”, un libro que publicó el excanciller Ronald MacLean Abaroa, bisnieto de Eduardo, en 1987. El exministro de Relaciones Exteriores sostiene que en la correspondencia se trasluce la personalidad de Abaroa, quien era un tipo “ordenado, correcto y disciplinado”.
El héroe dejó huérfanos a cinco hijos. De estos, Andrónico Abaroa Rivero sobresalió en los negocios. La hija de este, Elena, contrajo matrimonio con un croata y tuvieron dos hijos. Uno de ellos, Andrónico Luksic Abaroa, fundó en 1950 uno de los mayores grupos económicos de Chile, el Grupo Luksic.
En las cartas compendiadas, Abaroa habla de estudiar un negocio, comunica un giro, acusa recibos, da cuenta de la búsqueda de un caballo robado, habla del envío de dinero, pide que le manden productos (como azúcar, arroz, fideos…), pero quizá la misiva más emblemática de todas es aquella que comienza con el cariñoso saludo a su compañera de vida: «Apreciada Irene”.
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P.D. Desde la pérdida del Litoral, Bolivia ha recorrido distintos escenarios en busca de una solución al tema mar. El intento más reciente fue la fallida demanda presentada ante La Haya en 2013. Antes, a inicios del siglo XX, acudió a la entonces Sociedad de Naciones. Sin embargo, la tratativa que es considerada como la que más acercó al país a una salida se produjo en 1975, en una población fronteriza, cuando dos gobernantes de facto se dieron un gesto de amistad. La negociación se denominó como el “Abrazo de Charaña”.


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