Por: Pablo Peralta M.
Es abril de 1825. A través de dos misivas que intercambian, dos titanes de la lucha por la independencia sacan a relucir aspectos decisivos del devenir del Alto Perú (hoy Bolivia). Uno es el Libertador Bolívar, a quien se lo ve en un papel más político; el otro es el mariscal Sucre, quien reconoce tener “una falta de inteligencia en las palabras de política”.
La región está en la recta final de la liberación y estos dos gigantes expresan en su correspondencia —compendiada en el libro “Cartas para comprender la historia de Bolivia”, de Mariano Baptista— un desacuerdo que es vital. El meollo del asunto: un decreto emitido por Sucre, el famoso Decreto del 9 de febrero de 1825, que convocó a la Asamblea Deliberante para que las provincias del Alto Perú definan su destino.
Esta historia comienza cuando Bolívar le da una reprimenda a Sucre por haber emitido ese decreto, dado que —se lee en la misiva de este— considera que la convocatoria “es reconocer de hecho la soberanía de las provincias” del Alto Perú.
Sucre, en su carta fechada el 4 de abril de 1825, le lanza una respuesta enérgica, en la que, si bien admite que cometió un yerro, defiende su decisión y además le hace un duro reproche e incluso llega a renunciar al mando del Ejército Unido Libertador. Sí, todo eso en una carta.
En su misiva, Sucre reconoce que cometió “un error tan involuntario”, pero le indica que incurrió en el desatino al querer cumplir las intenciones de Bolívar y cita que, en una ocasión, le escuchó hablar de convocar a una asamblea con el fin de “salir de las dificultades del Alto Perú”. No solo eso. Sucre llega a ser duro en su alegato: “¿Yo soy adivino para penetrar qué es lo que se quiere después de haberse mostrado otra cosa?”.
Más allá de aquello, Sucre le menciona argumentos que, vistos desde la actualidad, podrían considerarse como las bases sobre las cuales se comenzó a construir el Estado:
1 ) En cuanto al reconocimiento de la soberanía de las provincias del Alto Perú, Sucre le argumenta a Bolívar que en el sistema de Buenos Aires cada provincia tiene su gobierno independiente y soberano; y se pregunta si una provincia de 50 mil habitantes puede tener un régimen de ese tipo, por qué cinco departamentos que concentran a más de un millón de habitantes no pueden reunirse para definir su suerte.
2) Sucre sostiene que el decreto de convocatoria evita “facciones y tumultos” en las provincias del Alto Perú (“Por fuerza los tengo que mantener en unión”, afirma).
3) El mariscal Sucre le advierte a Bolívar que en las provincias del Alto Perú hay una “horrible aversión” al vínculo con Buenos Aires, y le menciona que nadie podrá unirlas “de buena voluntad”.
Sucre le reprocha a Bolívar que “mil veces” le pidió instrucciones, pero este guardó silencio y no respondió. El Libertador, en su misiva, que data del 26 de abril de 1825, le dice que no respondió porque él mismo no sabía qué hacer, ya que su accionar dependía del Congreso (referencia a Buenos Aires), y le menciona que Sucre debió obrar como él y no hacer nada.
El Bolívar de la misiva de respuesta a Sucre es notoriamente político. “No sé cómo haré para combinar la Asamblea del Alto Perú con la determinación del Congreso. Cualquier que sea mi determinación, no será, sin embargo, capaz de violar la libertad del Alto Perú, los derechos del Río de la Plata ni mi sumisión al poder legislativo de este país”.
Ante la renuncia de Sucre, Bolívar le dice que el Ejército Unido ocupará militarmente el territorio y estará sujeto a un general en jefe, que el Libertador señala que será Sucre. En un pasaje de la carta, Bolívar le expresa al Mariscal de Ayacucho una frase que revela la dimensión de su liderazgo: “Usted está llamado a los más altos destinos y yo preveo que usted es el rival de mi gloria”.
La Asamblea Deliberante votó por un Estado soberano e independiente, lo que implicó no asociarse a ninguna de las repúblicas vecinas.
.
.
.
P. D. Alguna vez, cuando lo entrevisté, Jorge Abastoflor, experto en historia crítica, comentó que, en vez de vernos como víctimas y derrotados por las pérdidas territoriales, tal vez deberíamos preguntarnos: ¿cómo un millón de personas (la población de Bolivia al independizarse) se quedaron con este territorio y forjaron el país?


![[Crónica] Don David](https://unapalabra.net/wp-content/uploads/2026/02/DD-218x150.jpg)
