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    [Artículo] El tren a Machu Picchu

    Por: Pablo Peralta M.

    Hace algunos años, abordamos el tren en la estación que se ubica en la población denominada Ollantaytambo, tras nuestro paso por Cusco, rumbo a Machu Picchu. La visita a la joya arqueológica de Perú merece una crónica; sin embargo, el recorrido en tren hacia ese punto no se queda atrás: es una experiencia distinta y única.

    Ya adentro, en el coche de pasajeros, uno puede percibir que la música ambiental con aires andinos contrasta con los árboles, plantas y arbustos de un verde penetrante que, de rato en rato, se cuela por los ventanales.

    Recuerdo que nos entregaron un mapa del recorrido y el refrigerio. Pedimos un café con leche, una bebida fría y frutos secos. Al frente, tres turistas extranjeros estaban en su mundo, parecían muy ensimismados y hasta meditabundos, ¿el efecto del trayecto?

    Ya después, en Aguas Calientes —la urbe que es la antesala de Machu Picchu—, nos enteramos de que entre Ollantaytambo y ese lugar existe una vía terrestre por la cual también se puede hacer el recorrido, claro no tan mágico como el trayecto sobre rieles.

    Entonces, caímos en cuenta de que el tren es parte de un circuito o ruta al que se suman los vehículos que trasladan a los visitantes desde Aguas Calientes hasta la entrada a la zona arqueológica (hay quienes dicen que realizan a pie el trecho).

    Todo esto se me viene a la mente después de la partida del “Tren Carnavalero”, servicio que habilitó Ferroviaria Andina para el traslado de viajeros a Oruro y que salió el 13 de febrero desde la estación de Viacha. Fue todo un éxito, dado que la ferroviaria agotó días antes de la partida los más de 470 boletos que puso a la venta. Logró una amplia cobertura mediática y ni qué decir de los videos de su salida, recorrido y llegada que se compartieron en redes sociales.

    Una vez que regresé de Machu Picchu me inquietó que en Bolivia y concretamente en La Paz no existieran circuitos oficiales y únicos hacia sitios como Tiwanaku o incluso hacia el lago Titicaca. En este último caso, por ejemplo, se podría realizar un travesía en barco partiendo de Huatajata (yo hice parte de ese recorrido en un viaje anterior, en una balsa de totora, y fue toda una experiencia).

    En aquella ocasión, después de regresar de Perú, logré colarme en una entrevista con el entonces ministro de Culturas, quien, tras plantearle la pregunta de rigor y mi inquietud sobre los circuitos, me respondió: “para qué, si así como están, está bien”. Yo aún creo lo contrario, y el “Tren Carnavalero” hacia Oruro y la incidencia que generó son una muestra de ello.

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    P.D. Uno de los recorridos más famosos en tren en el mundo es el del Transiberiano, un viaje de siete días, que va desde Moscú hasta Vladivostok, pasando por diversos paisajes. Son más de 9.000 kilómetros!

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